
“[...]
el lenguaje en el que quizás me fuera dado, no sólo escribir, sino incluso
pensar, no es el latín, ni el inglés, ni el italiano o español, sino un
lenguaje del que no conozco una sola palabra, un lenguaje en el que me hablan
las cosas mudas y en el que, quizás, una vez en la tumba me justificaré ante
un juez desconocido”
Carta de Lord Chandos.